El atractivo negocio de la madera

by LaGaceta

De un tiempo a esta parte, la fabricación de astillas y madera dimensionada para fines de calefacción se ha transformado en un llamativo negocio. La comercialización de los apreciados trozos de madera ha desplazado claramente al antiguo y tradicional oficio de la elaboración de carbón vegetal que caracterizó a Hualqui hasta finales de los 80’s.

La tala de bosque nativo es uno de los grandes problemas en la actualidad

Es así como en Hualqui hoy abundan los surtidores de astillas, casi todo ellos dedicados tiempo completo a la fabricación a estos productos tan necesarios para la calefacción doméstica en época de invierno.

El desfile de camionetas (muchas de ellas del año), camiones, carretas y vehículos particulares hacia Concepción dan cuenta de un llamativo negocio que tiene a Hualqui como uno de los principales proveedores.

La preocupación principal con este comercio informal en aumento la tienen las forestales y los dueños de predios, quienes deben batallar a diario para evitar la tala ilegal y el robo de árboles desde sus terrenos, lo que en el caso de las empresas forestales se traduce en pérdidas millonarias año tras año.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Si bien es cierto que una parte importante de las personas que venden astillas son honestas y confiables (mostrando guías, planes de manejo y precios razonables), también existen aquellos que lucran ilegalmente con ellas. Y no son pocos, de hecho, Carabineros de Hualqui ha detectado a un apreciable número de personas que realizan esta actividad de manera clandestina y absolutamente ilegal.

¿Cómo funciona el negocio?

La fiscalización ha permitido detectar bastantes casos de tala ilegal.

Una de las prácticas habituales y que se ejecuta con total descaro en nuestra comuna es la producción de astillas “In Situ”, vale decir en el “terreno mismo”, utilizando para aquello una serie de artimañas que infringen claramente la Ley.

El modus operandi más recurrente en estos días es el siguiente: la persona se interna en predios forestales a altas horas de la noche provisto de una herramienta cortante (motosierra). Bajo el amparo de oscuridad, se talan los árboles y a esa misma hora, comerciantes inescrupulosos llegan hasta el mismo lugar en sus camionetas para “comprar cargas” en base a “trozos de madera”, los que se acomodan hasta completar el espacio de carga del vehículo.

Esta fórmula, ha sido detectada por ejemplo en sectores como Quilacoya, Huidanqui y en los alrededores de Talcamávida, y se efectúa por un valor de entre 20 y 25 mil pesos. Dicha carga arroja la no despreciable suma de 600 ó 700 astillas, las que se traducen en una ganancia del 300%  sobre el precio de venta final para el que las comercializa.

Otra modalidad, más burda y osada, pero no por eso menos lucrativa, es la de  simplemente “voltear” un árbol que reúna las condiciones y que se encuentren próximos a caminos, el que rápidamente se reduce a rollizos para luego ser transformado en astillas en algún patio de casa. En dicho caso, la utilidad también es jugosa al no existir ningún gasto de compra. Este ilícito ha sido detectado en lugares como “El Fiscal”, sector en donde se ha venido denunciando un importante número de casos de robos de madera, especialmente  de especies nativas.

El famoso repicado

El “repique”, aunque no tan identificado con lo ilícito, pero igualmente alejado de la ética, es otra mala práctica de algunos vendedores de astillas. La acción busca aumentar el margen de ganancia “achicando” la astilla fabricada o comprada en los campos, a modo de duplicar el número de unidades sin incurrir en un mayor gasto de producción.

Todas estas acciones, claramente cuestionables, se suman a otros malos ejercicios del oficio, como lo son la explotación de madera nativa sin plan de manejo y la comercialización de maderas verdes o comunmenrte llamada “hualán”, mucho más contaminantes, acciones que también engrosan el lado negativo de la actividad.

Consciencia ecológica

El pellet ha surgido como una alternativa de biomasa más amigable con el medio ambiente

Ciertamente, el comercio de astillas requiere acciones urgentes de fiscalización. Sobretodo, porque no se puede apuntar con el dedo a todos quienes viven de este comercio. Muy por el contrario, lo que se pretende es frenar el abuso que existe hoy con la flora nativa y proteger a aquellas personas que cumplen con todos los requerimientos que la actividad exige en estos días.

Hoy, en donde vivimos la peor crisis hídrica y climática de la historia, la eliminación discriminada de bosque nativo es una amenaza ciertamente real, más aún en comunas que viven y experimentan los problemas de una zona de latencia.

Es por ello que se requiere una mirada profunda a la problemática de la madera como elemento de calefacción principal de los hogares chilenos, sobretodo cuando ha surgido con fuerza la opción de las estufas ecológicas, de varios tipos, que van de la leña a los huesos frutales pasando por el pellet, que es el más utilizado hoy en día. Se trata de pequeños cilindros de serrín con un diámetro de 5-6 mm y un largo de 10-25 mm, cuyo prensado viene efectuado a alta presión (sin otros aditivos).

Sólo el tiempo nos dirá hacia dónde girará el llamativo mercado de la madera para calefacción, por ahora nos queda la misión de cautelar la actividad para lograr delicado equilibrio entre la necesidad y forma de satisfacerla.

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