Angel Gustavo Rojas, el primer mártir de la Armada en la Antártica

by LaGaceta

La incorporación de la Antártica al territorio chileno mediante decreto supremo el 6 de noviembre de 1940 permitió abrir el camino para que siete años más tarde se pudiera realizar la Primera Expedición de la Armada al continente blanco.

Angel Gustavo Rojas

La travesía, que contó con el apoyo de la fragata Iquique y el transporte Angamos, estuvo al mando del comodoro Federico Guesalaga y en ella participó además un equipo de científicos chilenos, cuya misión fue establecer el primer asentamiento y tomar las primera muestras del lugar, las cuales servirían para recabar valiosa información geológica, además de la flora y fauna del lugar.

Fue así como el 6 de febrero de 1947, la Armada de Chile inauguró la primera base de la Antártica con una dotación de seis hombres y denominada “Estación Meteorológica y Radiotelegráfica Soberanía”, la cual fue emplazada en la Isla de Greenwich, correspondiente al archipiélago de las Shetland del Sur, compuesto por 11 islas principales y otras menores. Un año más tarde, pasaría a llamarse “Base Arturo Prat”, en honor al máximo héroe de las glorias navales chilenas.

Hasta esos recónditos parajes llegó en enero de 1949 el sargento Angel Gustavo Rojas Rojas, marino hualquino de carácter alegre y de marcado compromiso con la institución y su abnegada labor de resguardo de la soberanía en aquellos alejados confines de la tierra.

Rojas nació en Hualqui el 13 de julio de 1914 e ingresó muy joven a la marina, donde hizo una brillante carrera que lo llevó a formar parte de la tercera dotación en la Antártida, desempeñándose como radiotelegrafista.

De hecho, al confirmarse su traslado al continente blanco en enero de 1949, el uniformado fue despedido masivamente por los hualquinos, quienes con pañuelos blancos esperaron el paso del tren nocturno que lo trasladaría hasta Santiago, para luego embarcar desde Valparaíso hacia su nuevo destino. Para sus amigos y vecinos, este acontecimiento fue percibido como un hito local que llenó de orgullo a un pueblo que en ese entonces tenía una población de poco más de 6 mil habitantes.

Angel rojas, junto a su familia.

Angel Gustavo era hijo de doña Felisa Rojas Rojas y hermano de Edelmira y Emilia Rojas Rojas, con quienes vivía en la calle Lynch, a escasos metros de la Estación de Ferrocarriles de Hualqui. Tuvo un hijo con Leticia Fornatore llamado Gustavo Eduardo Rojas, quien falleció en Estados Unidos a la edad de 33 años.

Su destinación en la Antártica contemplaba un año de servicio en la Base Prat, sin embargo, el destino diría otra cosa, ya que la tarde del 1 de septiembre de 1949 marcaría el encuentro del marino con la tragedia.

De acuerdo a los archivos de la época, el sargento Rojas, junto al jefe de la base, capitán Augusto Varas y el sargento practicante Del Pozo, fueron sorprendidos por fuertes vientos y ventiscas al momento de dirigirse a efectuar trabajos hidrográficos en la costa de un canal de la Isla Roberts, correspondiente al grupo meridional de islas del archipiélago de las Shetland del Sur.

El informe señala que durante la marcha de regreso, los marinos chilenos fueron avasallados por vientos de tipo Fuerza 9 en la Escala Beaufort, lo cual se traduce a un temporal de inusitada magnitud, con ráfagas de entre 41 y 47 nudos, características que reducen al mínimo las capacidades de desplazamiento y visibilidad.

El clima hostil resultó infranqueable para la patrulla, la cual a duras penas pudo continuar su trayecto. Sin embargo, no todos volverían, puesto que sólo dos integrantes de la expedición lograrían llegar a la base. La tormenta alcanzó un peak de vientos equivalentes a una Fuerza 11 y el Sargento Rojas se extravió en medio de la reciedumbre de la ventisca, perdiéndose todo rastro de su persona.

El hecho provocó hondo pesar en la dotación, por lo que rápidamente se procedió a organizar un plan de búsqueda, el que desafortunadamente no arrojó resultados satisfactorios, ya que tras varios días de prospecciones por el lugar, solo se logró encontrar parte del equipo personal de Rojas. Al final, los esfuerzos de sus compañeros fueron infructuosos ya que Rojas jamás fue encontrado. Al momento de su deceso el marino hualquino tenía 35 años.

Hoy en día, son varios los lugares e instituciones bautizadas en honor a este valiente marino hualquino. De hecho, una de las cerros más imponentes (675 metros) de la isla Lemaire en la Antártica lleva su nombre, así como una escuela de Barrio Norte en Concepción, además del Círculo de Telecomunicaciones de las FF.AA. en retiro y montepiadas de Talcahuano.

Por otro lado, en la propia Base Prat de la Antártica el 2015, se inauguró en el cerro Poisson el primer refugio anti-tsumani bajo la denominación “Sargento Gustavo Rojas”, como un sentido homenaje al primer mártir de la Armada de Chile en el continente blanco.

El último telegrama enviado por Angel Gustavo Rojas a su madre desde la Antártica, recibido en la oficina de Hualqui el 30 de agosto de 1949, dos días antes de su muerte.

(* Investigación periodística realizada por Juan Barrenechea H.)

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