¡Ni un queule menos!

by LaGaceta

Junto a su reconocido micro clima, Hualqui posee otro regalo divino de connotación distintiva. Se trata del Queule o Keule, uno de los árboles más nobles y únicos de nuestro país.

keule

Su nombre científico es “Gomortega keule” y pertenece a la familia Gomortegaceae. constituyendo el único representante de esta familia en el mundo (monotípica), situación que resulta extremadamente particular en las especies arbóreas de Chile, toda vez que a nivel nacional sólo el queule y el olivillo presentan dicha característica.

Desafortunadamente, se trata de una especie considerada en peligro, por lo que muchas organizaciones como la FAO, universidades y la propia comunidad han encendido las señales de alerta máxima para revertir el estado crítico que existe en la actualidad.

Como especie única de su familia, el queule posee una riqueza insospechada desde el punto de vista de la biodiversidad, dada su composición genética singular y muy distinta a otras plantas, razón por la cual, entre otras particularidades, hace muy difícil su reproducción fuera de su hábitat natural, donde convive con especies propias del bosque esclerófilo como el litre, quillay, maitén y el peumo, además de otras de tipo caducifolio como el hualle.

El queule es un árbol de hoja perenne que produce un fruto de color amarillo, parecido a un níspero, con un cuesco extremadamente duro en su interior. Este fruto demora dos años en madurar, lo cual asigna otra característica inusual a la especie, la cual, según historiadores, era usada por los habitantes de la provincia de Concepción desde el siglo XV para la preparación de mermeladas y compotas, por lo que probablemente también fue utilizada por los indígenas del sector.

Su distribución natural se restringe únicamente a un espacio circunscrito entre las regiones de Maule y Biobío, siendo Penco, Tomé y Hualqui tres importantes lugares en donde aún es posible encontrar la presencia de este árbol, en su mayoría a nivel de “manchones”, salvo el caso de Tomé, lugar en el cual se ha intensificado la conservación de la especie, gracias a la voluntad y conciencia del dueño del predio en donde se yergue la más importante presencia de queule de la región, cercana a la categoría de bosque.

El sector norte de Hualqui (Redolino), que colinda con la Reserva Nonguén, es otro de los lugares que genera condiciones de  adaptación para esta especie. Desafortunadamente, la acción del hombre, como la aplicación de fungicidas y el abuso de plantaciones de mono cultivos,  han acorralado a los queules, limitado esta condición a la existencia de unos pocos renovales, siendo el más importante de ellos ubicado al interior del predio de la empresa Forestal Celco (Arauco), los cuales además son permanentemente intervenidos por leñadores sin escrúpulos que dañan los árboles existente, ocupándolos incluso la fabricación de astillas, lo cual se suma a la penosa mala práctica de turistas inconscientes que los buscan como souvenirs.

El queule, aparte de ser una especie en peligro de extinción, tiene la calidad de Monumento Natural mediante Decreto Supremo Nº13 del Ministerio de Agricultura de 1995, por lo que la ley la protege de la destrucción o daño a cada uno de los ejemplares existentes. Sin embargo, la única zona donde se encuentra protegida y custodiada por CONAF es la Reserva Nacional Los Queules, que es sólo una de la veintena de localidades conocidas donde se encuentra este árbol de forma natural, cuyo número no superaría los 100 individuos en cada una de ellas. Distinto es el caso de Hualqui, donde se estima en solo una veintena los árboles que mantienen allí su denodada lucha por la vida.

Esta situación llevó a un grupo de vecinos de Hualqui a organizarse para mejorar las condiciones de vida en las que se encuentra el queule y revertir su estado crítico mediante la creación de una Red de Protección que permita establecer un trabajo colaborativo a través de una mesa de trabajo entre la propia empresa forestal, la comunidad y las organizaciones ambientales, a modo de fortalecer la conciencia mediante campañas de educación, restauración y cuidado de ésta y otras especies.

Junto con apoyar las iniciativas proteccionistas que permitan cautelar su preservación, los hualquinos buscan también la toma conciencia sobre la amenaza permanente en la comuna de factores el cambio climático y la agresiva expansión de monocultivos de pinos y eucaliptos, que influyen negativamente en la intensificación de la crisis hídrica y el deterioro de los suelos.

Finalmente, este grupo de hualquinos busca levantar una iniciativa en la cual se declare al queule como patrimonio natural comunal (y por qué no de la región del Biobío), incorporando a esta y otras especies endémicas en los instrumentos de planificación del municipio y en los programas de fomento productivo sustentable y de turismo.

Hualqui es una de los pocos lugares afortunados que cuenta todavía con la figura imponente de los queules, por lo que preservar esta noble árbol chileno y hacerlo parte importante de nuestro patrimonio resulta una obligación. Se trata no solo de salvar una especie determinada, sino de algo mucho más profundo, lo que se busca es preservar la identidad de un territorio, el “alma” de un pueblo. Y en ese sentido, el queule lo merece con creces. Aún estamos a tiempo. Los invito a participar de esta noble cruzada.

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