Violeta, cantautora chilena

by LaGaceta

En esta larga y angosta faja de tierra llamada Chile, cerca de Chillán, provincia de Ñuble, ahora octava Región del Bío bío. Cuna de Héroes, Artistas y Poetas existe un pequeño pueblo llamado San Carlos. Allí, el 4 de octubre de 1917, nació en la calle Montaña frente a la plaza una GRAN MUJER VIOLETA PARRA.

Ella es una de las mujeres chilenas más conocidas en el Mundo, al igual que la poetiza Gabriela Mistral.

Violeta es hija de Clara o Clarisa Sandoval y de Nicanor Parra. Su madre una destacada campesina de la zona, trabajadora fuera de dedicarse a las labores del hogar cosía a máquina y mientras lo hacía ella cantaba.

Su padre profesor de primaria también un destacado folclorista, de este matrimonio nacieron ocho hijos, más dos hijos de su madre que era viuda.

En la década del 20, durante el primer gobierno del General Carlos Ibáñez del Campo ,su familia debió emigrar al sur de Chile a un pequeño pueblo Lautaro cerca de la ciudad de Temuco. Allí el padre fue contratado como profesor del regimiento.

La infancia de Violeta transcurre en el barrio Villa Alegre, pero la estadía en el sur les dura poco, su padre fue despedido del trabajo y debieron regresar a su tierra natal, esta vez se quedan el Chillán, en esta difícil infancia que le toca vivir junto a su familia ella empieza a rasgar la guitarra entre los siete y diez años tratando de sacar las canciones que aprendía de sus padres. Anteriormente a los cuatro años de edad había contraído la peste viruela, enfermedad que le dejó pequeñas cicatrices en una parte de la cara.

El dolor de la lucha por la vida de esta familia se acentúa más aún cuando violeta tiene 15 años, por la muerte de su padre que fallece de una tuberculosis.

Con el fallecimiento del jefe de hogar los hermanos de Violeta se abren paso en la vida con sus canciones y su guitarra, pero su hermano Nicanor emigra a la capital trabaja como inspector en el Instituto Barros Arana y además estudia en la Universidad en Santiago. Con la esperanza de ayudar a su hermana se la lleva junto a el. Ella se matricula en la Escuela Normal. Sin terminar su carrera de Maestra. No le queda otra alternativa que trabajar.

               VIDA  ADOLESCENTE Y SENTIMENTAL DE VIOLETA.

Para poder subsistir, junto con su hermana Hilda, consiguen trabajo en un restauran el Tordo Azul cerca de la estación Central de Ferrocarriles de Santiago. A veces atendían las mesas, otras preparaban comidas y también cantaban para los dudosos clientes que frecuentaban el negocio, el nombre de tordo azul se debe a la venta de vino en taza. Como este lugar quedaba tan cerca de la Estación de ferroviarios entre sus clientes la mayoría eran ferroviarios, donde Violeta tiene un romance con uno de ellos Luis Cereceda Después de un corto pololeo en 1938 contraen matrimonio. Pero la situación económica fue socavando el amor, pese a todo, de este enlace nacieron dos hijos Isabel y Ángel.

Ángel nació en Valparaíso lugar donde había sido trasladado su esposo por razones del trabajo esto fue el año 1944, al año siguiente regresaron nuevamente a Santiago. Influenciada por su marido participó en política pues don Luis Cereceda era militante del partido Comunista, Violeta Parra opinaba así de la política.

EN CHILE HAY PERIODICOS QUE NO SON AMABLES CONMIGO, LOS DE DERECHA, DE LA BURGUESÍA, YO SOY UNA MUJER DEL PUEBLO.

Pero la mutua incomprensión del matrimonio terminó en una separación el año 1948.

Ya en 1949, Violeta vuelve a casarse con un tapicero Luis Arce conocido con el apodo “El Mono”. La difícil situación precaria en que Vivian la llevo a instalarse con un negocio que administraron sus hijos, por la falta de experiencia esta empresa no prosperó y Violeta debió declararse en quiebra.

El año 1950 nace su tercer hijo Carmen Luisa también ese año dejó de cantar junto a su hermana Hilda, aconsejada por su hermano Nicanor, entonces ella dijo . Si no fuera por Nicanor no habría Violeta Parra.

En el año 1953 nace su cuarta y última hija Rosita Clara (Esta última hija muere cuando Violeta está en Francia allí recibe la triste noticia, este terrible dolor la inspiran en canciones a la niña muerta.)

Hablando de la vida sentimental de Violeta, este matrimonio también termina abruptamente, esta soledad falta de amor la llevan a inspirarse cada día más en sus canciones.

En 1960 conoció a uno de sus grandes amores Gilber Fabre, Antropólogo y músico suizo, era quince años más joven que Violeta. Este romance duró varios años, siendo el último amor de su vida.

Pero en este ir y venir en su agitada vida artística de la Violeta se dice por ahí que su gran amor fue el cantante Chileno Pedro Mesone.

VIDA ARTÍSTICA DE VIOLETA PARRA.

Decíamos anteriormente que a la edad de siete a diez años Violeta ya empieza a rasgar la guitarra tratando de sacar las canciones de sus padres, lo que significa que entonces es cuando ella empieza su vida en la música. Continuando en ese restorán el Tordo Azul, cerca de la Estación, donde fuera de preparar comidas y servir las mesas también canta en compañía con su hermana Hilda, pero el año 1950 por consejo de su hermano Nicanor ella empieza a cantar sola y es aquí justamente cuando viene el despegue de la Artista es ahí cuando los parroquianos Santiaguinos asiduos clientes del Tordo Azul la empiezan a escuchar.

Empieza para ella el gran éxito, porque en esta época fue contratada por Raúl Alcardi en la Radio Chilena para que hiciera un programa folclórico el que tuvo una gran aceptación por parte del público.

Violeta empieza a investigar la tradición musical de nuestro pueblo para ello viaja a los campos llevándoles regalos como ella cantaba con los campesinos aprendiendo de ellos el verdadero folclor nacional, además de entregar su propia experiencia musical. Al respecto ella señaló: “HACIENDO MI TRABAJO DE BÚSQUEDA MUSICAL EN CHILE HE VISTO QUE EL MODERNISMO HABÍA MATADO LA TRADICIÓN DE LA MÚSICA DEL PUEBLO LOS MAPUCHES PIERDEN EL ARTE POPULAR”.

También en el campo recopiló más de mil canciones descubriendo el lado inédito de nuestra realidad chilena, sus inquietudes artísticas son una gigantesca explosión creativa su escuela fue su propia imagen y su gran experiencia y la constante investigación y el ir y venir por el mundo.

Los españoles exiliados radicados en Chile, organizan un concurso de baile español y ella obtuvo el primer premio es así como llegó a actuar en la compañía de Doroteo Marti bajo el nombre de Violeta de Mayo. Luego es contratada por Buddy Day, dueño de una confitería del Centro de Santiago.

En 1953 Violeta graba una de sus canciones más famosas casamiento de negros y un vals folclórico que pena siente el alma.

Estas canciones fueron muy importantes ya que gracias a ellas pudo ser conocida ampliamente.

En 1954 recibe el premio Caupolicán como la mejor Folclorista y ese mismo año fue invitada al festival de la juventud y los estudiantes en Polonia, recorrió Rusia y de regreso graba en Paris un disco para “Ahants du monde” (Del Museo del Hombre).

Cuando vuelve a Chile viaja a Concepción y funda el Museo del Arte Popular una vez en Santiago graba su primer long-play Odeón.

En 1959 realiza una gira con el conjunto Chile Ríe y Canta terminada la gira compone una de sus más impresionantes canciones como : VOLVER A LOS DIECISIETE.

Viaja por Argentina exponiendo y deleitando con sus canciones y en 1960 nuevamente viaja a Europa, recorre la URSS. Finlandia Alemania, Italia, España y Francia. Uno de sus momentos culmines de su vida fue la presentación de sus creaciones en el Museo Louvre en París esto fue el año 1964 .

Sus figuras, Abril y Mayo, tapices sus pinturas populares, sus estatuas de alambre estaban expuestas en el imponente pabellón Marsan. Este arte nace de una hepatitis que la tuvo ocho meses en cama problemas del hígado. Mientras se escuchaban sus discos en toda Europa, pero no todo fue éxito al principio se le hizo muy difícil abrirse paso especialmente cuando debió solicitar por muchas veces a un funcionario de la Embajada de Chile la recomendara para algún trabajo, sin obtener ninguna ayuda, en esta aventura extrajera la socorrió una artista Chilena Chela Bom con quién compartió una pieza, y trabajó en el barrio latino, pero también cuando se radicó con sus hijos vivía en un furgón, vale decir, una casa rodante donde se desplazaba de un lado a otro, si la policía le prohibía el estacionamiento en un sector se iba a otra calle. Regresa a Chile con un libro suyo que pocos conocen.

“POESÍA POPULAR DE LOS ANDES. ELLA SIEMPRE DIJO MI ARTE SE LO DEJO AL PUEBLO.

Una vez en Santiago de Chile abre en la calle Carmen una Peña folclórica donde colaboran sus hijos Isabel y Ángel, igual como lo hacían desde niños en el Tordo Azul, cantando y bailando en compañía de su madre para salir de la difícil situación que los agobiaban. Es entonces cuando redacta estas líneas irremplazables en torno a lo que debía ser la creación musical, Ella dice:

“Escribe como quieras. Usa los ritmos que te salgan, prueba instrumentos diversos, siéntate en el piano, destruye la métrica, grita en vez de cantar, sopla la guitarra y tañe la corneta la canción es un pájaro sin plan de vuelo que jamás volará en línea recta Violeta ama los remolinos pero odia las matemáticas”.

Luego se instala con una carpa el la Reina y decide que ella será el centro del folklore nacional. Lamentablemente no tiene éxito en esta empresa y es entonces cuando en medio de su fracaso desalientos y deudas compone una de sus canciones más famosas. GRACIAS A LA VIDA.

Considerando este fracaso, más la ida de su último amor Fabré, quien se va a Bolivia, la ausencia de su enamorado la inspiran en su última creación RUN RUN SE FUE PAL NORTE. En esta misma época compone una de sus más altas expresiones las décimas autobiográficas en versos chilenos.

La dura lucha por la vida, la falta de apoyo de nuestras autoridades, a la canta autora Chilena Violeta Parra, van quebrando su existencia y si su guitarra hablase y pudiera cantarle al viento las penas de su dueña, la poca acogida de su patria, la indiferencia del criollo, que no supo amar a esta chilena que triunfó en el Extranjero.

El cinco de febrero de 1967, en una tarde de domingo cuando los pijes de cuello y corbata paseaban por las avenidas de Santiago, una ráfaga de dolor, desesperación pena y llanto, puso en las manos de Violeta el revolver que la llevaría al sueño eterno. Así fue como su hija, después de escuchar el impacto, corrió hasta ella, encontrándola inerte sobre su compañera la guitarra.

Murió Violeta, dejándonos su arte, su creación, su pena su Gloria, su llanto. Con sus piececitos descalzos corrió por caminos polvorientos de Chillan, cantó al alba, al atardecer y a la noche. Hizo gritar la guitarra mil veces, recorrió parte del mundo, dejando sus canciones entre aventuras amor y ternura, lloró su miseria y cantó a la vida, porque dentro de toda esa mezquindad había una gran riqueza. ¡El alma de violeta Parra!

Lila Layers – Escritora Independiente

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